Si la referencia a la destructividad es esencial para comprender la dinámica psíquica inherente al despliegue de la guerra, es conveniente de asociar los fenómenos narcisistas que están en obra, y ello tanto a nivel colectivo como individual. La elección de un enemigo, sobre el cual puede desencadenarse la violencia pulsional, podría constituir una solución para frenar la fragilización del Yo durante la adolescencia. ¿Como es que podríamos participar clínicamente a la transformación de la dinámica guerrera?
La película La Vague, está inspirada de una historia verídica, se trataba de un proyecto pedagógico para sensibilizar a los alumnos de un liceo que corrían el peligro de recrear un movimiento totalitario. La evolución de la experiencia de La Vague durante algunos días con desbordes a veces guerreros, nos rinde cuenta de la intricación entre lo que está en juego en el proyecto individual del enseñante y lo que esta en juego en los procesos inherentes durante la adolescencia, así como también, de la fuerza de los fenómenos grupales y las consecuencias regresivas concomitantes.
Durante la travesía de la adolescencia que está lleno de paradojas y de conflictos internos, entre autonomía y restricciones los adolescentes son sometidos a presiones. Y violencias, las cuales son exacerbadas por un contexto societal amenazador. “La guerra” simboliza la búsqueda de la existencia marcada por comportamientos destructivos, y pone en evidencia la angustia y la fragilidad afectiva de los jóvenes, ello, frente a un mundo en el cual la ausencia de memoria y de la transmisión de los ideales, favorece una insensibilidad a la violencia.
¿Por qué la guerra? Ni hoy ni en la época de Freud el psicoanálisis ha podido responder. ¿Hasta qué punto se puede sostener la siniestra hipótesis de Freud de la existencia de una pulsión de auto aniquilación enraizada en las profundidades de la vida psíquica? Siguiendo la pista del “narcisismo” de pequeñas diferencia». Privilegiando el ejemplo de la guerra que Rusia libra contra Ucrania, intentaremos desarrollar la cuestión.
Proponiendo una modalidad de la erotización de la agresividad, la guerra forma una representación que puede constituirse en una fuerza de atracción durante la adolescencia. Ello porque se asocia el placer de la destructividad a una reivindicación narcisista exacerbada, ello puede constituir una fuente de excitación sexual importante. El trabajo clínico del terapeuta busca abrir otras vías diferentes al paso al acto de las fantasías que son igual de mortíferas como también autodestructivas.
De 1939 a 1945 los adolescentes, como la totalidad de la población francesa, experimentaron los efectos de la guerra y la ocupación alemana. El análisis de los diferentes momentos del conflicto y de sus repercusiones, ofrece la oportunidad de actualizar reacciones psicológicas específicas de la juventud, reacciones que son perceptibles en la vida diaria y escolar.
¿ Cómo percibe actualmente un adolescente la función del político ? ¿ Qué siente frente a la violencia política en la cual se siente involucrado ? ¿ Se siente como un actor social ? ¿ Es capaz de establecer una relación entre lo político y lo traumático ? A partir de esas preguntas generales de género antropológico, los objetivos de desarrollar un estudio y una interpretación son tratar de ver mas allá de los puntos de vista fenomenológicos que vendrian a hacer eco a las constataciones sociológicas. Es decir, tratar de ubicar psicopatológicamente y analíticamente la cuestion traumática psíquica individual entre historia y contexto, generación y transmisión y entre pertenencia y filiación.
¿ Es que puede considerarse como pertinente la utilización de la clínica analítica para ayudar a adolescentes victimas de guerra ? ¿ qué queda de la adolescencia después de traumatismos graves ? El autor trata de responder a esas preguntas a través de tres ejemplos clínicos de adolescentes cuyo funcionamiento psíquico estaba gravemente comprometido a consecuencia de vivencias traumatizantes durante la guerra en Bosnia.
Este artículo intenta hacer una síntesis del coloquio y subraya sus puntos fuertes ; es decir,la interpretación de datos clínicos y la discusión crítica de los transtornos post-traumáticos, la psicología del adolescente combatiente y la problematica del exilio ; las reflexiones sobre lo societal y social, y la tendencia usual a la problemática del duelo asi como, la dinámica entre el individuo y comunidad, psique y sociedad. Finalmente se pone en evidencia la posibilidad de una inversión de perspectiva, la cual implica una redefinición parcial del rol del psicoterapeuta, ciudadano comprometido y actor social de primera línea de la historia.
Es conveniente de precisar en que la guerra modifica la vida psíquica de los jóvenes sujetos y la mayoría de ellos adolescentes. Enseguida hay que insistir sobre las dificultades de reinserción que ellos encuentran a causa de la reputación de brujos que ellos adquieren. Examinaremos como esta última categorización se cristaliza en los dos Congos así como también los efectos que ocurren a causa de las « rupturas » de esos sujetos con las lógicas habituales de alianza y de filiación.
Adolescence, 2009, T. 27, n°2, pp. 329-348.
Revue semestrielle de psychanalyse, psychopathologie et sciences humaines, indexée AERES au listing PsycINFO publiée avec le concours du Centre National du Livre et de l’Université de Paris Diderot Paris 7