En Mexico en un contexto de violencias, las construcciones psíquicas, están afectadas por el traumatismo. Cuando el medio ambiente socio cultural y familiar propone escenas agresivas, la hostilidad psíquica durante la adolescencia no puede hacer otra cosa que intensificarse. A partir de un dispositivo fundado en el psicoanálisis, demostraremos como es que los recursos lúdicos y artísticos nos permiten de explorar las construcciones identitarias y los rastros traumáticos.
Durante la travesía de la adolescencia que está lleno de paradojas y de conflictos internos, entre autonomía y restricciones los adolescentes son sometidos a presiones. Y violencias, las cuales son exacerbadas por un contexto societal amenazador. “La guerra” simboliza la búsqueda de la existencia marcada por comportamientos destructivos, y pone en evidencia la angustia y la fragilidad afectiva de los jóvenes, ello, frente a un mundo en el cual la ausencia de memoria y de la transmisión de los ideales, favorece una insensibilidad a la violencia.
Este texto describe los primeros tiempos del tratamiento de un paciente esquizofrénico quien se oponía de manera violenta a ser sanado. Esta violencia, es comprendida como la imposibilidad de una relación de objeto, lo cual pone en peligro al Yo propio del paciente. La situación terapéutica, necesita que el objeto sea impuesto al paciente lo cual conlleva a una relación de tipo erotomaníaca. El fin de la guerra así impuesto toma diferentes formas. Lo que está en juego es finalmente, la problemática de la separación y la perdida.
La autora propone una reflexión teórico-clínica sobre la violencia primaria y sus repercusiones en la constitución psíquica del sujeto. Un caso clínico, nos permite de explorar el terror vivido durante la relación primaria y las consecuencias que conlleva cuando la cuestión pulsional se despliega con un objeto de substitución. Para el analista, se trata de favorecer la emergencia de una capacidad de representación simbólica justo cuando la violencia del traumatismo se pone como su negativo.
Más que un período de la vida, la adolescencia es el continente de toda una serie de procesos inscritos en el niño desde su nacimiento. Dichos procesos sólo alcanzarán su pleno desarrollo en función de una respuesta adecuada de los objetos. La violencia de ser cobrara entonces la forma de un proyecto de vida, expresión del superyó que marca asì el fin de la adolescencia. Sin embargo, no es tal el destino de los sujetos que se disuelva el Yo en el juego de los procesos. La agresión al otro se convierte entonces en una defensa contra una intrusión alucinatoria.
A partir del caso de Jérôme; nosotros sostendremos que el silencio de los afectos en el discurso de los pacientes, revela el peso de la represión sobre el trabajo de elaboración de la metamorfosis durante la pubertad y puede conducir al surgimiento de actos sexuales violentos. Esos actos atestiguan de las vicisitudes del trabajo psíquico durante la adolescencia. Apoyándose sobre el trabajo educativo y judiciario, el trabajo terapéutico busca la recomposición de los afectos y la creación de nuevos vínculos en la escena transferencial.
Ciertos adolescentes que no han sido inscritos van a interrogar las reglas de funcionamiento de esos dispositivos a mediación y van a obligar a desplegar una escucha específica de los juegos potenciales. El estudio de un caso en mediación terapéutica a través del teatro, nos permite de definir los juegos típicos especulares ue el adolescente pone en juego “a los limites” de esos procesos de subjetivación. Nosotros ponemos en relieve la importancia del juego sobre las reglas de funcionamiento. Ello es muy importante en el tratamiento institucional de los adolescentes no inscritos.
Ph. Gutton a forjado dos conceptos para darnos cuenta de las transformaciones que se producen en el momento de entrar al periodo de la pubertad. El pubertario es un concepto que pone el acento sobre la violencia y la efracción que se produce a nivel somático y psíquico. La adolescens, traduce el trabajo de elaboración psíquica que se hace necesario a causa de la activación de la pulsión durante la pubertad, y ello para resistir a la amenaza de la desintegración de la unidad del yo (psicosis) y de un colapso (depresión). Ph. Gutton denomina a esos dos movimientos como el proceso adolescente.
Los autores estudian en que medida, la violencia puede ser facilitada por las redes sociales quienes promueven una comunidad ideal en la cual, los miembros son ligados por un vínculo de amor, y en el cual las diferencias y la agresividad son activamente denegadas. No se trata de considerar las redes en sí mismos como fuente de conflicto psíquico si no el de estudiar el efecto de regresión que ellas pueden inducir sobre los adolescentes.
Aquí, La autora evalúa las incidencias en la cura de las primeras experiencias sexuales de los adolescentes. Dichas primeras relaciones movilizan fantasías de agresión, puesto que el vinculo entre la sexualidad y la destructividad se encarna de manera privilegiada, incluso cuando ellas son libremente consentidas. La autora hace la hipótesis que la violencia de la sexualidad infantil se impone reactivada por el carácter traumático que conlleva indefectiblemente la primera relación sexual, puesto que se trata de una novedad radical.
Revue semestrielle de psychanalyse, psychopathologie et sciences humaines, indexée AERES au listing PsycINFO publiée avec le concours du Centre National du Livre et de l’Université de Paris Diderot Paris 7