Una situación clínica encontrada en el seno de la protección judiciaria de la juventud, nos permite de abordar el tema de la radicalización violenta y el deseo de combatir durante la adolescencia. Las reivindicaciones de destrucción deberían entenderse como siendo parte de una problemática de fusión y de separación hacia lo maternal arcaico. En este contexto del periodo púber: de fragilidad del narcisismo y de identidad, la atracción de la guerra es como un recurso frente a la angustia arcaica de aniquilación.
Proponiendo una modalidad de la erotización de la agresividad, la guerra forma una representación que puede constituirse en una fuerza de atracción durante la adolescencia. Ello porque se asocia el placer de la destructividad a una reivindicación narcisista exacerbada, ello puede constituir una fuente de excitación sexual importante. El trabajo clínico del terapeuta busca abrir otras vías diferentes al paso al acto de las fantasías que son igual de mortíferas como también autodestructivas.
Este artículo se interesa a los fracasos que pueden producirse en el tratamiento pluridisciplinario del sujeto. Para preservarse de los efectos difícilmente tolerables que uno puede sentir; los profesionales responsables del acompañamiento tienen tendencia a reorientarlos. Esta acción que se quiere terapéutica amplifica el sentimiento de abandono del sujeto convirtiéndose en la violencia de sus actitudes. Un caso clínico servirá como ejemplo.
Ocurre que un adolescente transfiere su propia adolescente transfiere su propia organización interna sobre las personas que lo rodean. Entre ellas las comprensiones y tensiones emergerán. La problemática del adolescente les pide inconscientemente de albergar, lo cual puede inducir una gran violencia interpersonal con riesgo de devastar los vínculos institucionales. Diferentes ejemplos aclararan los mecanismos intersubjetivos en obra.
Explorando algunas cualidades primarias de un vinculo seguro, nosotros podemos identificar a contrario lo que puede entrabar la capacidad a atravesar el proceso adolescente: articularemos nuestros propósitos a la situación clínica de Joshua, un adolescente que sufre de sicopatía. Los pasos al acto iterativos de éste adolescente, sugieren la hipótesis de un delirio contenido por las violencias revisitando una escena primitiva traumatizante.
¿Cómo es que los adolescentes criados en la cultura europea pueden enrolarse en el djihadismo terrorista? Mostrando el regreso de lo teológico-político y sus efectos potencialmente totalitarios. El autor nos muestra la articulación posible entre un malestar en la cultura, en el cual se trata de establecer las características específicas y un malestar personal que deriva en odio y destrucción.
Este artículo, describe una consecuencia desconocida del mal estar adolescente : los falsos señalamientos de maltrato. Una situación en la cual un hombre joven ha acusado con falsedad a su padre, el explica el sentido de este acto que será el corolario de una ternura sin piedad. Según el autor los jóvenes que lanzan una alerta tienen la necesidad de ser sostenidos por el adulto que denuncian.
En el marco de un tratamiento en dos tiempos (familiar durante la infancia e individual durante la adolescencia) analizaremos el caso de Julien, el único hijo entre sus hermanos ha haber sido contaminado por el VIH de su madre. Nos aplicaremos a comprender la génesis de un odio entrabado así como también el proceso de melancolización de la transmisión, que es el testigo de la destructividad que ocupa la plaza del odio.
Es en un contexto paradójico que se inscribe el proceso de adolescencia. El sujeto se confronta con una intensidad muy particular a los efectos de la dependencia y a la exigencia de autonomía. Esta tensión, suscita una expresión de emociones que el sujeto debe controlar. La búsqueda de sensaciones puede representar una de las modalidades. La consciencia reflexiva es muy determinante para preservar al sujeto de las consecuencias de una polarizacion destructiva.
En función de las experiencias afectivas hirientes y frustantes, los adolescentes de alto riesgo abandonarán el ámbito de la escena objetal – donde la vivencia del odio, aval del lazo con el objeto, sigue siendo posible – para caer regresivamente en la destrucción del lazo objetal y la desimplicación narcisista. Parte del trabajo de la adolescencia se sitúa en el deslizamiento que opera entre dos polos del odio y lo destructivo. Cabe entonces considerar un tratamiento analítico, para mantener abiertas las posibilidades de reposicionamiento.
Revue semestrielle de psychanalyse, psychopathologie et sciences humaines, indexée AERES au listing PsycINFO publiée avec le concours du Centre National du Livre et de l’Université de Paris Diderot Paris 7