Este articulo rinde cuenta de un trabajo de psicoterapia individual realizado con un adolescente sordo. En el seno de la institución especializada en el cual fue acogido. Y nos muestra cuanto un adolescente puede estar atravesando una crisis de desorganización violenta ; pero también es un momento en el cual se movilizan nuevos recursos. Separado de su familia y del hecho de su handicap desde la edad de cuatro anos y diez meses, la entrada en la pubertad pone al primer plano la cuestión del alejamiento. Amadou, evoca diferentes versiones de esta separación, verdaderas « escenas pubertarias » (Gutton, 1991) en las cuales se actualiza el advenimiento infantil. La violencia de este hecho de une al advenimiento de la adolescencia. La crisis atravesada, es la ocasión de elaborar el trauma infantil, y de hallar e interrogar los apoyos propuesto por el medio ambiente, la psicoterapia, la institución, y el entorno familiar. Este estudio de caso, permite de reflexionar de manera mas general a los procesos edipicos de la separación, la visita de sus padres en el tiempo agudo de su crisis le ha permitido de entrar de manera mas avanzada al proceso « adolescens » (Gutton 1996). Este trabajo también nos ofrece, la oportunidad de interesarse a los trabajo de antropólogos y psicoanalistas (Erny 1972, 1988 ; Ortigues 1966) cuyos trabajos, aportan una visión interesante sobre la separación del niño y la madre así como la familia. Además de ello, se aborda la especificidad de la organización edipica en el medio africano.
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Yves Morhain : Paradojas « del encierro » de adolescentes y de jóvenes adultos asesinos : entre destructividad y creatividad
La actualidad de la delincuencia que se manifiesta por la agresión contra el otro, su prójimo, a menudo brutal o como una explosión de destrucción inmediata releva de lo arcaico y que se refiere a la existencia subjetiva del sujeto. Los actos jurídicos proponen formas de re-educación social y de prevención centradas sobre el acto transgresivo, desorganizador y no toman en cuenta el potencial refundador, lo que trae como consecuencia el « encierro » de esos adolescentes y jóvenes adultos difíciles, reproduciendo al interior de los muros de la cárcel una estigmatización de los que cometieron faltas.
En lo que parece un impase, el « encierro » puede operar e introducir la dinámica de un pasaje si se instaura dispositivos de mediación terapéutica que somete al adolescente violento a un trabajo de re-elaboración psíquica y relanza la dinámica subjetiva ; abriendo el acceso a satisfacciones pulsionales constructivas, creativas y cerrando el paso a la dinámica de descarga. Esos espacios de transformación podrían dar lugar a la simbolización y reposicionar esos jóvenes en un sector de ínter subjetividad, en una comunidad de intercambios que les permita de encontrarse y apoyarse en un espacio que tome en cuenta sus posibilidades.
Adolescence, 2013, 30, 4, 797-813.