Habiendo comprobado clínicamente que, durante la adolescencia, ciertas patologías narcisistas fracasan ante la realización de una implicación libidinal – a raíz del amor-odio dirigido hacia la figura paterna grandiosa y obscena –, el autor desarrolla aquí la idea de un tipo de implicación pasional en la dimensión simbólica capaz de rebasar al representante imagoico caído en desgracia, en favor de un decir (parole) significante, creador, que apunta a un más allá del objeto. Dicha implicación ofrece las características de un » estado amoroso « , por el desprendimiento del sujeto y la idealización del otro más allá de toda satisfacción.
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PHILIPPE GUTTON : [SIN TÍTULO]
Este artículo propone distinguir tres modelos de experiencia amorosa durante la adolescencia. El primero y más clásico pone en evidencia la problemática narcisista-pulsional, con la capacidad regresiva en la relación con el objeto. El segundo modelo es sensible a la puesta en escena condensada en la secuencia de amor de las historias adolescentes, reencontradas así de manera diferente. El tercer modelo postula que el amor adolescente alcanza su pleno desarrollo en relación con una tercera figura, ficticia y siempre parental. Cada experiencia construye una nueva tiercité (tercería, mediación de un tercero), cuya misión consiste en autointerpretar las adolescencias en curso.
PHILIPPE GIVRE : AMORES MUSICALES Y MUSICALIDAD DE LOS AMORES ADOLESCENTES
A partir de los trabajos de Roland Barthes, quien establece una equivalencia entre música y discurso amoroso, el autor intenta demostrar cuán estrechamente se intrincan la temporalidad singular de la adolescencia, la música y el estado amoroso. Si bien parece difícil hablar de una distracción amorosa del adolescente, los afanes adolescentes parecen centrarse enteramente en torno a la búsqueda del alma gemela así como la definición de melodías musicales capaces de traducir esa emoción. Ahora bien, dichos afanes – susceptibles de adquirir una tonalidad obsesiva – pueden verse sosegados mediante ritmos y sonoridades musicales que entran en correspondencia con las vivencias pubertarias. El discurso amoroso del adolescente hallaría de manera selectiva su traducción en las opciones musicales escogidas al atravesar lo pubertario y el adolescens. Así, la escucha musical tendría por virtud la capacidad de acompañar y sostener el movimiento de transformación del objeto de amor, a condición claro está de que el potencial sublimatorio pueda ser convocado por el adolescente y contribuya a la maduración de las opciones estéticas. Al ofrecer una rítmica armoniosa y cualidades sensoriales melodiosas, las músicas consensuales que acompasan la fase de latencia y la entrada a la pubertad alimentarían – gracias a sus virtudes apolíneas (placer de la forma apropiada) – una visión armoniosa de la existencia, antes de ceder su lugar a músicas más sofisticadas y torturadas, de tinte dionisiaco, que mantienen el mito de la Unidad primitiva y de la complementaridad de los sexos al tiempo que abren hacia una visión trágica de la existencia.
MYRIAM BOUBLI : DE LO MISMO, EN EXCESO SEMEJANTE, A LA PEQUEÑA DESEMEJANZA DURANTE LA BUSQUEDA DE LA ALTERIDAD
Se trata aquí de mostrar y analizar dos movimientos de sexualización durante la adolescencia, así como sus inciertos rumbos. El primer movimiento psíquico, casto, » cortés « , es la condición sine qua non del segundo ; favorece el reconocimiento y la elaboración de las emociones, el surgimiento de un pensamiento personal y la aceptación de la alteridad. Durante este primer movimiento psíquico, la ilusión casi delirante de pertenecer a ambos sexos se ve paulatinamente abandonada gracias a la experiencia amorosa de pareja que recurre al otro, doble un tanto disímil, para desprenderse de los poderes edípicos. Apoyándose en dicha experiencia emocional, el adolescente modifica los lazos que lo unen a sus objetos de identificación y de amor, cobrando conciencia de algunos de sus propios modos de pensamiento.
El segundo movimiento amplía la capacidad de aprender mediante la experiencia, el insight, la aceptación de la alteridad ; hace posible una intimidad sexual genital estable y plena gracias a la integración de la bisexualidad psíquica.
FRANÇOIS LADAME : ¿A QUÉ LLAMAMOS AMOR POR TRANSFERENCIA ?
El amor por transferencia es amor. No obstante, la clínica es diferente durante la adolescencia y la edad adulta. Al parecer, las diferencias provienen de exigencias del desarrollo ; y sobre todo de aquella que impone renunciar a la realización de los deseos incestuosos y parricidas, por más que se encuentre a nuestro alcance. Durante la adolescencia, el supuesto amor por transferencia se aparenta más bien a una pasión amorosa, con el consiguiente riesgo de perderse en ella.
MAJA PERRET-CATIPOVIC : ODIO POR TRANSFERENCIA, ODIO POR LA TRANSFERENCIA
A diferencia de la agresividad, cuyo objetivo consiste en herir al otro, el odio ataca la existencia misma del otro como objeto diferenciado. Sin embargo, el odio no debe ser confundido con el afán destructivo, en la medida en que el primero es garantía de un lazo indefectible entre paciente y terapeuta. Si bien resulta difícil de tolerar dentro de la relación de transferencia y contra-transferencia, el odio no constituye un peligro mayor para el seguimiento de un proceso terapéutico.
FRANÇOIS MARTY : EL SENTIMIENTO OCEÁNICO
La sensación oceánica, objeto de controversias entre S. Freud y R. Rolland, puede ser considerada como una vivencia que forma parte del sentimiento amoroso durante la adolescencia. Expresión de una regresión fusional o bien de una percepción anticipada del amor del objeto, lo oceánico podría constituir una versión de la resolución del conflicto pubertario.
GILLES REBILLAUD : » ¿ME QUIERE USTED ? » A PROPÓSITO DEL AMOR POR TRANSFERENCIA
Este artículo refiere el caso de una joven de veinte años. La intrusión de la hija del analista durante una sesión desata en la paciente un poderoso efecto de rivalidad. El autor intenta entonces seguir la evolución simultánea de la transferencia, examinando sus propias trabas y las intervenciones activas inducidas por semejante caso.
LAURENCE CORTHAY-CASOT, OLIVIER HALFON : LA VIOLENCIA EN EL CONTEXTO DE LA ADOLESCENCIA
Los autores proponen una reflexión relativa a la violencia en acto – en incremento entre la población adolescente –, interrogándose además en torno a la comprensión analítica de los movimientos destructores, tanto heteroagresivos como autoagresivos. Tras abordar brevemente diferentes posturas teóricas relativas a la pulsión de muerte, el desenlace pulsional o el intento por salvaguardar un sentimiento de identidad durante la irrupción de la violencia, presentan dos viñetas clínicas. La reflexión en torno a dichas viñetas apunta a vincular aspectos intrapsíquicos y familiares a la obra cuando los sujetos en cuestión pasan violentamente al acto, en relación con la problemática adolescente. Se alude finalmente a las momentáneas trabas identificatorias así como a la interdependencia entre la violencia dirigida contra sí mismo y la violencia dirigida hacia terceros.
CORINNE GAUTHIER-HAMON : PEDOFILIAS Y MALTRATOS TRANS-GENERACIONALES
El encuentro con François – elegante joven de 35 años que acudió a solicitarme un análisis tras enterarse de que era autora de un libro sobre la pedofilia (Entre père et fils. La prostitution homosexuelle des garçons, Paris : PUF, 1988 ; en colaboración con Roger Teboul) – me condujo a un nuevo enfoque sobre las prácticas pedofílicas.
En efecto, si bien resulta evidente que numerosos casos de pedofilia se caracterizan por situaciones de carencia y maltrato para ambas partes (adulto y niño), me parece que un rasgo adicional une a los pedófilos y a sus víctimas : no sólo la existencia sino también la transmisión transgeneracional de una o varias formas de maltrato, tanto físicas como psíquicas, aún más perniciosas.
En un primer momento, abordaré la cuestión a partir del caso de François, comparado a historias clínicas anteriores ; posteriormente, indagaré el impacto del maltrato en la constitución psíquica, así como sus diversos aspectos psicopatológicos.El maltrato conduce ineludiblemente a la problemática del incesto, con la subsecuente transmisión transgeneracional, en ausencia de intervención terapéutica, abriendo así un nuevo ámbito de investigación
Finalmente, el poner en perspectiva una » opción » pedofílica aunada a una historia salpicada de maltratos, a menudo no asumidos como tales, nos proporcionará un argumento más para refutar la naturaleza incurable de los sujetos responsables de pedofilia y la inevitable reproducción de esa práctica por los niños víctimas.