Tous les articles par Admin

ROLAND GORI : LA VERDAD A LA OBRA

El psicoanálisis, aun cuando desde tiempos de Freud admite su deuda hacia los poetas y los sabios, pone permanentemente en juego las prerrogativas de los primeros contra los privilegios de los segundos, y viceversa, con el objetivo de inscribir su especificidad praxeológica en los intersticios de los lugares tradicionales del conocimiento. Así, el psicoanálisis contribuye a una interrogación plenamente actual en torno al ideal de la verdad y la ideología del método en las culturas modernas y posmodernas.

RENÉE-LAETITIA RICHAUD : OBRA DE ARTE, MEDIO MALEABLE Y SUBJETIVACIÓN. ENFOQUE MAYEÚTICO

Espacio lúdico, onírico, creativo, el Arte constituye un medio maleable al que puede recurrir el adolescente para tratar la crisis identitaria y pulsional a la que se enfrenta. Sin urgencia; « de soslayo »; con ese reconocimiento-desconocimiento propio a la dinámica de encuentro y creación del objeto estético.

La obra de arte es el paradigma de una cura singular, cura de escritura, cuyo terapeuta-mayeuta, intermediario igualmente maleable, con su función de apuntalamiento, se convierte en substituto transicional y transitorio del objeto materno primario, con su función anti-excitación.

El efecto logrado es un sentimiento de eficacia relativo al juego de enlaces-desenlaces-renlaces preconscientes que proporciona al psiquismo en crisis la capacidad de hacerse progresivamente auto-continente de sus representaciones. Subjetivación del Unheimlich.

SERGE SZABO : ÍDOLOS O ÍCONOS

Ídolo e ícono son dos conceptos que, habiendo atravesado la historia de la racionalidad occidental, definen dos maneras de concebir una imagen. Sobre el primero pesa el descrédito platónico del simulacro, imagen desligada de su soporte y por ende engañosa. El segundo, retomado por la teología cristiana, confiere una legitimidad a la imagen de culto pues todo ícono remite a su prototipo. Ambos conceptos se aplican aquí a la cuestión de la identificación durante la adolescencia. En los primeros encuentros con sus objetos, la psique se halla atada a sus ideales, busca una semejanza idólatra, copia los modelos. La relación de un caso clínico ilustra la hipótesis según la cual las identificaciones obedecen a otro proceso. Así, la metabolización de las imágenes se efectúa cuando la creencia, transferida hacia el analista, permite al adolescente separarse de sus antiguos ídolos al reconocer que construye, dentro de sí mismo, una relación con sus imágenes : el ícono psíquico de la identificación participará así en la ipseidad.

ANDRÉ BROUSSELLE : DE LO ECONÓMICO A LO ESTÉTICO

La música resulta ejemplar de una « estética guiada por el punto de vista económico »; es el arte de las variaciones de tensión (disonancias/consonancias), cuyas figuras son desarrollo y transformación del « rudimento de afecto ».

Va despejándose así una economía musical, que reaparece en la pintura y sobre todo en la práctica clínica, donde será puesta en relieve por la escucha-ópera (escucha que consiste en disociar las palabras y la música de la voz del paciente).

En toda transferencia y contra-transferencia se entretejen lo estético y lo económico : la empatía (arte de emocionarse) entra en resonancia con el pathos (arte de emocionar); al desintrincar lo económico y lo estético el analista se ve confrontado a la « perversión pseudo-científica » o a la « perversión estética » que niega el afecto y el objeto en aras del « bello caso » o, aún más, de la bella Escritura.

Esta estética de lo energético -¿romántica?- traduce cabalmente el acceso pubertario. ¿Sería acaso lo económico obra que resurge de Freud como adolescente romántico?

JEAN GUILLAUMIN : EXPERIENCIA ESTÉTICA E IDENTIDAD DURANTE LA ADOLESCENCIA

El autor estudia las manifestaciones y el papel de la experiencia estética, afectos y representaciones, como substituto y complemento, en caso de insuficiencia, de los « dobles » que a guisa de « contenedores » apuntalan y garantizan la elaboración pubertaria y postpubertaria de la identidad. A ese respecto, considera que la experiencia estética constituye un receptáculo alterno privilegiado para las angustias identitarias más reacias al tratamiento, proporcionando, en los límites mismos del Yo, entre el afuera y el adentro, un status específico a la inquietante extrañeza, inscrito en una parte de la realidad asumida según una modalidad perceptiva.

PHILIPPE GIVRE : EL ROSTRO DESFIGURADO POR LOS OJOS

A qué estética nos remite el cuerpo anoréxico? Ni la búsqueda de lo bello o ni la grandeza de lo sublime parecen corresponder a la estética anoréxica, siendo posible poner en evidencia nexos más serios con la estética de la fealdad. Según Murielle Gagnebin (cf. La fascination de la laideur), la seducción de lo feo remite tanto a una nostalgia de la niñez como a la enfermedad de la temporalidad sobre el hombre. La muerte, el tiempo y la fealdad entretejen así afinidades estrechas. Lo feo no puede ser considerado simplemente como el envés de lo bello, ya que al hacernos ver lo que generalmente se disimula o se sublima raya en los límites de una sexualidad regresiva y perversa. Por ende, la estética de lo feo obedecería a la imperiosa necesidad de familiarizarse con las figuras espectrales pertenecientes al universo del narcisismo de muerte. En tal sentido, el « más acá psicoanalítico de lo feo » arroja nuevas luces sobre el contenido y la tonalidad de las fantasías anoréxicas.

Adoptando una modalidad similar a la estética de lo feo, la estética onírica de los anoréxicos revela las sombras sofocantes y asfixiantes del narcisismo de muerte tras las cuales se agitan, hormigueantes, fantasías donde la oralidad canibalesca y las angustias de devoración se entremezclan con fantasías de penetración y de violación. Por lo tanto, las ogresas de ímagos y de objetos de amor perdidos para siempre parecen no tener a su disposición sino su cuerpo, y la fascinación del Otro que de él emana, para denunciar cabalmente el dominio que ejercen sobre ellas espectros vampirescos incorporados en tiempos inmemoriales.

CLAUDE SAVINAUD : EL SENTIDO DE LO IRREPARABLE

El passage à l’acte del adolescente que comete un hecho delictivo puede ser visto como un acto de transición que acompaña la necesaria transformación de la imagen del cuerpo propio, transformación que acarrea una revisión de las imágenes materna y paterna. El masoquismo erógeno desempeña entonces un papel preponderante, tendiendo a substituir inaccesibles representaciones de objeto por un objeto « ya allí », el cuerpo del adolescente portador de introyecto materno. Así, la pulsión –vuelta hacia sí misma y hacia su contrario– brinda un medio para contener la excitación, un frágil self control que mantiene el enlace de las pulsiones agresivas y libidinales, transformando el autoerotismo negativo en masoquismo moral. Lo irreparable del acto funciona como punto de partida de una subjetivación, mediante la cual el Sujeto puede apropiarse sus propias fracturas en lugar de atribuirlas proyectivamente al contexto relacional.

JEAN LAPLANCHE: LA SUPUESTA PULSIÓN DE MUERTE, UNA PULSIÓN SEXUAL

En la primera parte del artículo, el autor muestra, según un enfoque histórico-crítico, la función de la invención de la pulsión de muerte en el desarrollo del pensamiento freudiano. La pulsión de muerte corresponde a un nuevo equilibrio dentro de la teoría de la sexualidad, siendo frecuentemente considerada, por error, como un mero agregado externo.

En la segunda parte, metapsicológica, el autor ubica la pulsión de muerte en la génesis del aparato psíquico, como uno de los resultados de la inhibición original, que constituye el Ello. La oposición entre pulsiones sexuales de vida y pulsiones sexuales de muerte corresponde a la polaridad fundamental enlace / desenlace.

En la tercera y última parte, el autor esboza una teoría psicológica general del problema del odio, a partir de tres factores : la agresividad autoconservadora o combatividad – la violencia sádica de la pulsión sexual de muerte – los celos especulares narcisistas.

RÉGINE WAINTRATER : CRECER DURANTE LA SHOAH. LA ADOLESCENCIA IMPEDIDA.

La adolescencia se caracteriza por la necesidad de apuntalamiento a través de la realidad externa. En el caso de una catástrofe social y psíquica como la de la Shoah, la destrucción de la realidad externa priva al sujeto de ese apuntalamiento y lo deja preso de una realidad interna, vivida como una realidad destructora. Ante la carencia de estructuras mediadoras como el grupo de pares o la escuela, el adolescente recurrirá a mecanismos tales como la represión de afectos o la denegación, cuyo mantenimiento prolongado marca de manera indeleble su devenir psíquico.

GUY LAVALLÉE : ¡NO HAY TIEMPO ! NOTAS SOBRE LOS CONTINENTES DEL TIEMPO.

Este artículo describe el caso de un adolescente que, habiendo sido autista en su niñez, se enfrenta a la angustia del tiempo, durante un trabajo de  » mediación simbolizante  » con la video, en hospital diurno. El autor pone en evidencia el conjunto de condiciones clínicas que permiten al adolescente salir de un estado de caos y de excitación psicótica atemporal. El análisis del impacto psíquico del dispositivo técnico de la video ayuda a comprender que la implicación bajo influencia fija y controla el tiempo, mientras que lo alucinatorio lo reactualiza y lo suspende durante un breve momento de eternidad. Al adoptar una postura terapéutica específica de continente, el autor permite al adolescente orientar y frenar la flecha pulsional del tiempo y, posteriormente, crear un mínimo vital de continuum temporal. Una última secuencia clínica describe el paso de un estado de angustia de precipitación pánica, durante el tiempo de separación, hacia la posibilidad de pensar con serenidad en el tiempo del reencuentro.

A partir del conjunto de sus observaciones, el autor propone cuatro puntos iniciales de referencia para una teoría psicoanalítica de los continentes del tiempo del pensamiento.