¿Cómo es que los adolescentes criados en la cultura europea pueden enrolarse en el djihadismo terrorista? Mostrando el regreso de lo teológico-político y sus efectos potencialmente totalitarios. El autor nos muestra la articulación posible entre un malestar en la cultura, en el cual se trata de establecer las características específicas y un malestar personal que deriva en odio y destrucción.
Este artículo, prolonga la obra actual malestar en la cultura. El clivaje entre la corriente civilizada y agresividad contra la cultura nutre un destrono de la destructividad en obra en la psicología colectiva, como también en el pensamiento crítico de manera que el juicio queda en suspenso. El súper Yo esta fragilizado y pervertido. El islamismo radical, constituye una forma típica de un súper Yo sádico y paranoico más de lo que resulta de las fragilidades de identidad narcisista.
El tratamiento debuta cuando el paciente adolescente o joven adulto se apropia de la demanda terapéutica y formula una necesidad de comprensión para el mismo. Para ello se trata de salir de un registro narcisista puesto de manera defensiva en el primer plano en los elementos del discurso, ello esconde el sufrimiento y el síntoma. La adjunción al cuadro terapéutico inicial de una sesión mensual de psicodrama a permitido aquí de manifestar una transferencia de objeto.
La adolescencia, edad de los posibles, se inscribe en el campo de la discontinuidad, en ella, la más perceptible es corporal. Otras discontinuidades – psíquicas, familiares y ambientales – son propias de la edad. Los rastros de las primeras fases del desarrollo van hacer eco a esos cambios.
La adolescencia, es un segundo nacimiento con toda la resonancia traumática que ella puede inducir en los padres. En nuestros días cada vez más temprano, el comienzo de la pubertad, es un momento precioso para un tratamiento analítico de un riesgo psicótico. La segunda fase, el nacimiento simbólico a la vida adulta, debe ser el de la integración de los actos, de la masturbación y de los límites en una identidad abierta al amor gracias al duelo de la infancia y de los objetos edipicos.
La afiliación se inscribe estructuralmente en la construcción de afiliación de cada uno. La crisis adolescente es familiar e implica de no aislar los diferentes actores de ese proceso. La institución como lugar específico de depósito y de proyección de problemáticas inter y trans-subjetivas permite de trabajar la función de trasformación para llegar a un trabajo de elaboración y de apropiación.
¿Las consultaciones espaciadas de jóvenes adultos se inscriben en el área del psicoanálisis? ¿Es que acaso movilizan ellas un juego de transferencia y de contra-trasferencias? ¿Qué ocurre con el renunciamiento del analista a transformar el tratamiento en una cura analítica? En la línea de los estudios sobre la histeria de Freud, esas entrevistas, requieren y suscitan de una parte y de otra un verdadero trabajo de sublimación, y se perfilan así como una sucesión de microanálisis.
Con el término de apertura, el autor propone de orientar su reflexión (ilustrada por dos situaciones clínicas) sobre las condiciones susceptibles de favorizar la motivación de pacientes adolescentes del trabajo psicoterapéutico. Para hacer frente al temor de la sumisión de un lado y del otro al temor de la pérdida de identidad. La apertura del analista a una cierta maleabilidad de su marco de intervención y el mantenimiento de su neutralidad, permite de producir una distancia útil tanto para el paciente como para el analista.
Este artículo presenta los comienzos del tratamiento de un adolescente quien ha sufrido traumatismos tempranos. La discontinuidad restablecida desde los comienzos del tratamiento por una serie de ausencias repetidas, va a confrontar al analista a las vicisitudes de las primeras relaciones de objeto. El espacio terapéutico sin cese atacado va a tener que construirse tomando en cuenta las posibilidades psíquicas del paciente.
Los inicios de la cura con adolescentes deben tener en cuenta de la dificultad de utilizar la palabra dirigida al terapeuta y del estado de crisis permanente en la cual se encuentran mientras que ellos no pueden apoyarse en representaciones corporales personales y que una organización interna conflictual no consigue reinstaurarse. La historia clínica en dos tiempos, de un largo tratamiento en consultación terapéutica, ilustra ese doble proceso.
Adolescence, 2017, 35, 1, 21-34.
Revue semestrielle de psychanalyse, psychopathologie et sciences humaines, indexée AERES au listing PsycINFO publiée avec le concours du Centre National du Livre et de l’Université de Paris Diderot Paris 7