Tous les articles par Admin

GUY LAVALLÉE : ¡NO HAY TIEMPO ! NOTAS SOBRE LOS CONTINENTES DEL TIEMPO.

Este artículo describe el caso de un adolescente que, habiendo sido autista en su niñez, se enfrenta a la angustia del tiempo, durante un trabajo de  » mediación simbolizante  » con la video, en hospital diurno. El autor pone en evidencia el conjunto de condiciones clínicas que permiten al adolescente salir de un estado de caos y de excitación psicótica atemporal. El análisis del impacto psíquico del dispositivo técnico de la video ayuda a comprender que la implicación bajo influencia fija y controla el tiempo, mientras que lo alucinatorio lo reactualiza y lo suspende durante un breve momento de eternidad. Al adoptar una postura terapéutica específica de continente, el autor permite al adolescente orientar y frenar la flecha pulsional del tiempo y, posteriormente, crear un mínimo vital de continuum temporal. Una última secuencia clínica describe el paso de un estado de angustia de precipitación pánica, durante el tiempo de separación, hacia la posibilidad de pensar con serenidad en el tiempo del reencuentro.

A partir del conjunto de sus observaciones, el autor propone cuatro puntos iniciales de referencia para una teoría psicoanalítica de los continentes del tiempo del pensamiento.

CLAUDE SAVINAUD : EL SENTIDO DE LO IRREPARABLE

El passage à l’acte del adolescente que comete un hecho delictivo puede ser visto como un acto de transición que acompaña la necesaria transformación de la imagen del cuerpo propio, transformación que acarrea una revisión de las imágenes materna y paterna. El masoquismo erógeno desempeña entonces un papel preponderante, tendiendo a substituir inaccesibles representaciones de objeto por un objeto « ya allí », el cuerpo del adolescente portador de introyecto materno. Así, la pulsión –vuelta hacia sí misma y hacia su contrario– brinda un medio para contener la excitación, un frágil self control que mantiene el enlace de las pulsiones agresivas y libidinales, transformando el autoerotismo negativo en masoquismo moral. Lo irreparable del acto funciona como punto de partida de una subjetivación, mediante la cual el Sujeto puede apropiarse sus propias fracturas en lugar de atribuirlas proyectivamente al contexto relacional.

ANNE JURANVILLE : EPILEPSIA Y TRAUMATISMO INFANTILES. REFLEXIÓN SOBRE UNA FORMA CONTEMPORÁNEA DE POSESIÓN.

Este artículo retoma el hilo de la interpretación freudiana de Dostoievski y el parricidio, para abordar la cuestión del estatuto psíquico de ciertas formas de crisis epilépticas entre niños y adolescentes, asociadas a situaciones traumáticas. Se intenta desprender la dimensión específicamente psicosomática de la crisis, a manera de defensa incorporativa de esencia melancólica. Dicha crisis contribuye al advenimiento de un  » sujeto  » (en realidad desubjetivado), poseído por el Superyo  » obsceno y cruel  » mencionado por Lacan. La crisis aparece como un luto imposible, en la medida en que, por su violencia de naturaleza pulsional,  » recupera  » la carga libidinal del trauma y lo repite de modo  » infernal  » (Freud). Las perspectivas terapéuticas que implica semejante función paradójica del traumatismo son una prolongación del diálogo teórico y clínico entre Freud y Ferenczi.

ALIX BERNARD : MUDAR DE VOZ. EL CASO DE CLÉMENT, ADOLESCENTE SORDO

El caso de Clément permite interrogarse sobre qué representa la voz para un adolescente sordo. Idealizada o denigrada, la voz de los « hablantes » suscita envidia. Lazo vocal, símbolo de lo que une a los adultos que sí oyen, la voz equivale, en la fantasía del adolescente, a una unión amorosa, máxime cuando su propia voz fue objeto de una excesiva implicación durante la infancia. Cuando irrumpe el cambio de voz puede desatarse un rechazo a lo pubertario.

PHILIPPE GIVRE : ¡ VIOLENCIA SATANIZADA E HISTERIZADA DE LA CULTURA RAP !

A veces satanizada o estigmatizada por su violencia, a nuestro parecer la cultura rap pone en evidencia una fase estructural durante la cual se produce una necesaria histerización de las conductas y del discurso adolescente, asícomo un acceso a un registro narrativo m·s o menos poético. En ese sentido, la expresión rap, en sus formas más acabadas, va más allá de la mera repetición de fantasías vinculadas con la escena psíquica adolescente, inscribiendo plenamente sus elementos fantasmáticos en un proceso de sublimación. Arte performativo, el rap se sitúa precisamente en el punto donde se decide cierta forma de renuncia y de transposición del acto en discurso, aun cuando requiere alimentar una ambigüedad constante respecto a la supuesta renuncia. De hecho, la « prosa combate » inherente al rap permite por lo menos generar el ataque de histeria, augurio propicio para la interpretación violenta de las escenas de lo pubertario. En definitiva, la escena rap permitiría -gracias a un trabajo en torno a la lengua relativo a la voz, la dicción y la escansión de los textos- promover una auténtica libertad de improvisación y un « arte-del-decir » acorde a las reglas intrínsecas del speech act, dentro de los límites marcados por dicho género musical.

FRANÇOIS MARTY : FIGURAS SONORAS DE LA VIOLENCIA ADOLESCENTE

Lo sonoro ataca y construye al adolescente. Es una de las figuras de la violencia que se ejerce durante la pubertad : destructiva en lo pubertario, constructiva en lo adolescens. Marca del espacio adolescente, lugar de las identificaciones grupales, envoltura continente y protectora ante la amenaza de realización de las fantasías pubertarias, lo sonoro expresa la violencia adolescente, dándole además forma.

ELISABETH BIROT : DEPENDENCIA A LA DROGA Y DEPENDENCIA DEL YO AL SUPERYO.

La problemática de la dependencia debe ser entendida según sus vínculos con un objeto cuyo estatuto de interioridad o de exterioridad requiere continuamente una redefinición. Un caso clínico de adolescente permite ilustrar la dependencia del Yo a una instancia del Superyo exteriorizada ; omnipotente y destructora ; escindida de su polo tutelar y protector del narcisismo. El uso de drogas permite entonces responder, sin hacerlos entrar psíquicamente en conflicto, a los ideales contradictorios de tal instancia : el acceso a una posición omnipotente y la satisfacción de la exigencia punitiva.

DIDIER LIPPE : JULIETA O LA BÚSQUEDA DE UN OBJETO MAL IDENTIFICADO.

Al desarrollar ampliamente el caso de una joven paciente bulímica, en torno a momentos de mutación de la relación transferencial y de los azares afortunados de una transferencia lateral durante la cura, el autor intenta poner en evidencia los aspectos peculiares y específicos de su relación de objeto. Propone interpretar la problemática de adicción y de dependencia respecto al objeto alimenticio como fallas en los procesos precoces de identificación, fallas.

Vinculadas con el hecho de que el objeto original de implicación fue  » identificado mal  » o se hizo  » identificar mal « . Así, el objeto no pudo ser introyectado, sino meramente incorporado. De ahí derivaría la búsqueda sin fin (dependencia) no tanto del objeto mismo como de un intento de identificación  » de  » dicho objeto para identificarse con él y desalienarse de él.

MARC VALEUR, ÉRIC JÉRÔME : CONDUCTAS ORDÁLICAS Y ADICCIÓN

La noción de conductas ordálicas, puente entre diversas disciplinas en ciencias humanas, resulta de un enfoque descriptivo, clínico, fenomenológico de la toxicomanía. No brinda un modelo explicativo, sino que arroja nuevas luces sobre diversas formas de conductas de alto riesgo practicadas por los adolescentes.

Puede sin embargo esbozarse un modelo de las adicciones (en el sentido amplio, actual y norteamericano del término), tomando en cuenta la oposición entre las dos facetas de dichas conductas : por un lado, la dependencia, pérdida de sentido y hasta desubjetivación ; por el otro, la conducta ordálica, postrera búsqueda de sentido al rondar el riesgo de la muerte, tal como la transgresión puede ser búsqueda de los límites.

HENRI SZTULMAN : ENTRE ADICCIÓN Y ORDALÍA. LOS TOXICÓMANOS.

Los trabajos clínicos, teóricos y terapéuticos más recientes y diversos concuerdan sobre un dato fundamental : durante el encuentro siempre singular entre una persona, un producto (u objeto) y un entorno, no es posible identificar un tipo específico y característico de estructura o de organización de la personalidad. Lo único que pueden adelantar los investigadores y los terapeutas es que los mecanismos de defensa, la naturaleza de la angustia y, de manera más general, la economía de los sujetos llamados  » toxicómanos  » o  » drogables  » remiten con frecuencia a lo que los especialistas suelen observar, aunque no de manera exclusiva, en los estados límite de la personalidad.

Por otra parte, resulta fácil identificar en dichos sujetos un conjunto de rasgos psicopatológicos comunes, colocados todos bajo el sello de la regresión, con consecuencias sobre el enfoque terapéutico :

regresión del deseo hacia la demanda, de la demanda hacia la necesidad ;
regresión de lo mental hacia lo comportamental, de lo comportamental hacia lo corporal ;
regresión pulsional, de la agresividad hacia la violencia y de lo libidinal hacia el autoerotismo.
Ubicándose en ese contexto conceptual, el autor intentará poner en evidencia las dos funciones esenciales que intervienen en tal tipo de postura (o de vulnerabilidad) psicopatológica : la función adictiva y la función ordálica, funciones que serán definidas, descritas, analizadas y, en la medida de lo posible, cotejadas con diferentes tipos de estructuras.