Este artículo, describe una consecuencia desconocida del mal estar adolescente : los falsos señalamientos de maltrato. Una situación en la cual un hombre joven ha acusado con falsedad a su padre, el explica el sentido de este acto que será el corolario de una ternura sin piedad. Según el autor los jóvenes que lanzan una alerta tienen la necesidad de ser sostenidos por el adulto que denuncian.
Cuatro entrevistas clínicas semi-dirigidas así como también un test proyectivo han sido realizados a un adolescente que fue amputado en la guerra. Esta investigación efectuada a partir del sicoanálisis ha permitido de poner en evidencia la experiencia de deshumanización de éste joven adolescente. Sobrevivir por el odio constituye la mejor solución que ha podido encontrar contra el riesgo de un derrumbe brutal de su equilibrio intra-psíquico el cual es sin embargo de una gran precariedad.
En el marco de un tratamiento en dos tiempos (familiar durante la infancia e individual durante la adolescencia) analizaremos el caso de Julien, el único hijo entre sus hermanos ha haber sido contaminado por el VIH de su madre. Nos aplicaremos a comprender la génesis de un odio entrabado así como también el proceso de melancolización de la transmisión, que es el testigo de la destructividad que ocupa la plaza del odio.
El asco tal cual se exprime en el adolescente será estudiado como la expresión de movimientos creativos. Estudiaremos su evolución en el proceso terapéutico. El asco es un medio de entender la intrincación pulsional en el caso de una joven muchacha. Examinaremos el asco en sus aspectos arcaicos y genitalizados.
A partir del discurso de una madre de un adolescente parricida ; propondremos varias hipótesis en cuanto a los aspectos los más aparentes de los móviles inconscientes del asesinato. El vinculo padre e hijo con una imprenta incestuosa se revela como una fuente de la indiferenciación y de confusión con los objetos provocando un sentimiento de despersonalización melancólica, fuente de violencia. En ese contexto el asesinato aparece también como una tentativa de « hacer origen » en un contexto trans-generacional alterado.
Este articulo se propone analizar la expresión del odio contra el padre, lo que es frecuentemente encontrado ya sea en la clínica como fuera de ella en los adolescentes contemporáneos. Si es cierto que un dialogo manifiesto puede evocar diversos contenidos latentes y además las condiciones mismas de las curas de los adolescentes, no siempre autorizan a poner en evidencia las capas más profundas del inconsciente, se puede decir, en el prolongamiento de la proposición de Freud en lo referente a la cuestión del parricidio ; que considerar las obras literarias es una vía privilegiada para explicar este afecto.
Etapa decisiva en la construcción del niño, el odio exprime una destructividad que sobrepasa la resistencia inicial a la autonomía. Freud lo ilustra por medio del Fort-Da en el cual el niño ejecuta y luego sobrepasa su pulsión de control. Y D. W. Winnicott insiste en el rol crucial de la madre durante esta etapa en la cual el odio se dirige hacia ella. Para Freud, como para D. W. Winnicott, el odio esta al origen del pensamiento : sin odio no hay separación ; y sin separación no hay construcción del cuerpo y de la psiquis.
El odio como signo de un disfuncionamiento de un pictograma de la pubertad en el cual el identificador « infantil » esta disociado del identificado « la pubertad ». El control de lo infantil en exceso es fuente de este afecto primario que se puede ubicar a un nivel psicopatológico del « breakdown lauférien ».
A partir de varios terrenos en África del oeste, y Asia del sur-este ; éste articulo intenta abordar los afectos de vergüenza y de odio que exasperan cuando el sujeto ha sido excluido del vinculo social a causa de violencias sociales y políticas y que ha sido invitado a encontrar un sostén en un dialogo posible en el seno del cual se configuran las lógicas de las legitimidades, las afiliaciones y filiaciones.
Después de haber brevemente evocado las teorías de Freud sobre el odio como también las tres proposiciones que he propuesto de estudiar en la adolescencia, una observación clínica permitirá de observar el peso de las transformaciones a la pubertad a partir de experiencias infantiles de los pacientes que sufren enfermedades somáticas graves. Esas patologías no son la expresión de conflictos psíquicos específicos, dichas alteraciones somáticas movilizan los recursos del funcionamiento mental para enfrentarse al mal de la mejor manera que se pueda.
Adolescence, 2015, 33, 2, 301-309.
Revue semestrielle de psychanalyse, psychopathologie et sciences humaines, indexée AERES au listing PsycINFO publiée avec le concours du Centre National du Livre et de l’Université de Paris Diderot Paris 7